ESPECISMO
De igual forma que el sexismo ejerce discriminación sobre ciertos individuos por razones de género o el racismo por el color de la piel y razones étnicas, en 1970, el psicólogo Richard Ryder identifica otra forma manifiesta de opresión: el especismo, el cual constituye también una discriminación basada en la pertenencia a una determinada especie.
En el especismo confluye el ideal antropocéntrico que ha sido responsable de que el animal humano tradicionalmente haya ocupado una posición de supremacía y dominación anteponiendo sus necesidades e intereses sobre las del resto de las especies, pero el especismo también establece una jerarquía de valor con respecto a los animales no humanos, pues, en nuestra cultura, un perro goza de mayor consideración, protección y privilegios que otras especies, como por ejemplo, las ratas.
Como consecuencia del especismo, se da rienda libre y plena justificación a la dominación y al ejercicio de la violencia sobre los animales no humanos que son destinados a actividades a beneficio del ser humano en las que los animales no humanos son objeto de explotación, como las industrias cárnica y láctea, la experimentación, la compraventa de animales y la peletería, por citar algunas. Otro elemento al que se ha aludido para justificar el sometimiento de los animales no humanos es el uso de la razón, como cualidad distintiva de la especie humana. Ya desde antaño, los filósofos asociaban la razón con la consciencia y el ser. Descartes entendía la existencia intrínsicamente ligada a la capacidad de razonar (Cogito ergo sum).
De igual modo, Santo Tomás de Aquino justificaba la matanza de animales mientras ésta no degenerara en la matanza de ser humanos. Desprovistos de la razón, los intereses de los animales no interesaban.
La ausencia de la razón, por lo tanto, ha servido para legitimar la superioridad del ser humano sobre el resto de los animales. Sin embargo, este argumento no ofrece una gran solidez dado que, incluso en la raza humana, muchos de nuestros congéneres han sido excluidos del uso de la razón dada la existencia de capacidades intelectuales diversas y no son, por ello, explotados y sus intereses son defendidos. Así pues, en vez de acudir a elementos divergentes que nos pueden distinguir de los animales no humanos con la finalidad de legitimar su opresión, Peter Singer se centra, no en lo que nos diferencia, sino en lo que tenemos en común: la capacidad de sentir y de sufrir. Ya varios siglos antes, Jeremy Beathman había incidido en la capacidad de sentir como el denominador común presente en todos los animales (tanto humanos como no humanos) que nos ha de asegurar el derecho a una vida sin sufrimiento.
En 1996, Gary Francione da un paso más allá promoviendo una postura abolicionista de toda forma de explotación y violencia ejercida hacia los animales, todo ello pasando por la ineludible reconstrucción de nuestros hábitos humanos de tal forma que no sean cómplices de su sufrimiento y esclavitud.
Las anteriores premisas, por lo tanto, ejemplifican una reacción contra el especismo conocida como animalismo, cuyo enfoque más integral se encuentra hoy en día en el veganismo. Se trata de posicionamientos éticos y políticos que persiguen combatir y socavar esta ideología opresiva para con los animales mientras se incide en la necesidad de condenar la explotación hacia los animales no humanos así como de demandar el derecho a la vida.
Que me gustaría vivir rodeada de tigres, leones y serpientes. Porque sin duda ellos nos respetarían a nosotros... jajaja
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