No son instrumentos de laboratorio. ¿Por qué hay que cuestionarse la experimentación animal?
Hace unos días se publicaba en diferentes medios una noticia que nos invita a reflexionar sobre la relación que mantenemos con los demás animales: “Los españoles asumen el uso de animales para experimentación pero lo rechazan para entretenimiento, según la Fundación BBVA”. El estudio Percepciones y actitudes ante los animales 2026 muestra una realidad llena de contradicciones: mientras existe un rechazo mayoritario hacia el uso de animales en espectáculos, entretenimiento o fines estéticos, la experimentación científica continúa contando con un importante grado de aceptación social.
Un estudio de la Fundación BBVA sobre las percepciones y actitudes ante los animales en 2026 muestra que la sociedad española establece una diferencia clara entre los distintos usos de los animales. Mientras existe un rechazo mayoritario hacia su utilización con fines de entretenimiento, estéticos o deportivos, la investigación científica con animales cuenta con un mayor grado de aceptación. La investigación médica para la salud humana obtiene una valoración media de 6,5 sobre 10 y la investigación científica general, un 6,3.
Sin embargo, desde Voces Animalistas cuestionamos que la aceptación social de una práctica sea suficiente para justificarla. Nuestra posición parte del reconocimiento de los animales como seres capaces de sentir dolor, miedo y otras emociones, y de la necesidad de avanzar hacia una relación basada en el respeto y no en su utilización como recursos al servicio de los seres humanos.
En Voces Animalistas hemos denunciado la experimentación animal y, especialmente, la vivisección como una forma de explotación. En 2024 participamos en el Anti-Vivisection World Protest, con el objetivo de visibilizar el sufrimiento de los animales utilizados en experimentación. Desde nuestra perspectiva, los animales utilizados en laboratorios pueden ser sometidos a procedimientos invasivos, confinamiento, estrés y, en determinados casos, sacrificio.
Además, consideramos especialmente importante cuestionar la normalización de esta práctica cuando existen alternativas que permiten reducir o evitar el uso de animales. Desde una perspectiva animalista, el debate no debería limitarse a si un determinado experimento puede aportar información útil, sino también a qué coste tiene para los animales y si es posible desarrollar métodos que no impliquen su utilización.
El propio estudio de la Fundación BBVA refleja un dato relevante para este debate: el 90 % de las personas encuestadas reconoce el derecho a la vida de todos los animales y otro 90 % considera que los seres humanos tenemos una obligación moral de respetarlos. El informe también recoge que la ciudadanía atribuye a los animales capacidades como sentir dolor físico, miedo, emociones y placer.
Para Voces Animalistas, reconocer estas capacidades debería llevarnos a ampliar la consideración moral que ofrecemos a los demás animales. No se trata únicamente de rechazar el sufrimiento cuando sirve para nuestro entretenimiento, sino también de preguntarnos por qué aceptamos ese mismo sufrimiento cuando perseguimos otros objetivos humanos.
Por ello, defendemos una ciencia que avance hacia métodos alternativos y que reduzca progresivamente la utilización de animales. Investigar y proteger la salud humana no debería significar necesariamente utilizar a otros seres sintientes como herramientas. El reto es seguir impulsando una investigación científica que tenga en cuenta también la vida, el sufrimiento y los intereses de los animales.
Varias son las cuestiones que deben ser atendidas como: los animales no son herramientas, apostar por alternativas y no normalizar el sufrimiento.
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